CAMBIO CLIMÁTICO: LA COEXISTENCIA DE ALERTAS TEMPRANAS Y RELEVAMIENTOS TARDÍOS.

Alertas tempranas

Mientras a nivel global las “cumbres climáticas” dan cuenta de un ínfimo nivel de compromiso inter-gubernamental (1), durante el transcurso del año 2014 se fueron agudizando los contrastes con respecto al impacto del cambio climático en los países de América Latina. Por un lado lucen iniciativas ponderables para la preservación de los recursos naturales. Por otro lado, se constata un creciente deterioro de las condiciones de vida frente a distintas catástrofes vinculadas a transformaciones en la composición de la atmósfera terrestre. Aquellas iniciativas conservacionistas merecerían ser apreciadas por sus pretensiones, pero finalmente parecen reducirse a la condición de meros paliativos. Así, podría citarse un programa promovido por los ocho países miembros de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA): “Manejo integrado y sostenible de los recursos hídricos transfronterizos de la cuenca del río Amazonas, considerando la variabilidad y el cambio climático”. Dentro de este proyecto, se han implementado acciones tales como la del proyecto piloto que consistió en instalar en la localidad de Madre de Dios (Perú) el sistema operacional designado “TerraMA2” con el objeto de monitorear, analizar y alertar por riesgos ambientales a través de la generación de mapas temáticos tri-nacionales (abarcando además las zonas de Acre en Brasil y Pando en Bolivia) que contemplan el cálculo del índice de riesgos ecológicos para de este modo poder implementar un sistema de alertas tempranas. En mayo de 2014 se esperaba que dicha plataforma permitiera realizar alertas a tiempo real de inundaciones, incendios forestales y otros tipos de desastres naturales (2).

Relevamientos tardíos

Entretanto, periódicamente se difunde información relativa a la progresiva reducción de los glaciares tropicales en una zona de la cordillera de los Andes que involucra a Ecuador, Bolivia, Colombia y Perú dentro de un territorio compartido de alrededor de mil setecientos kilómetros cuadrados. El retroceso de la superficie glaciar implica la reducción del aprovisionamiento de agua dulce a través de las cuencas hidrográficas y, en especial, la del Amazonas. Algunos pronósticos contemplan la desaparición lisa y llana de muchos de esos glaciares. Por ejemplo, se conocen las estimaciones de Bolívar Cáceres, especialista del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología del Ecuador (INAMHI), quien suele hacer mediciones periódicas en las cumbres del Antisana, a cincuenta kilómetros al sudeste de Quito (3). En Bolivia se esfumaron hacia el años 2010 las nieves eternas del Chacaltaya, otrora una pista de esquí muy apreciada en las cercanías de La Paz. Por su parte, en el Perú son registradas las extinciones de distintos nevados como el del Pastoruri (4). Y en Colombia la situación no es más alentadora. Estas pérdidas llevan consigo la desaparición de especies vegetales y animales –tanto macroscópicas como microscópicas- que contribuyen al equilibrio ecológico. En este sentido, no cabe sino reconocer la sabiduría de las culturas ancestrales andinas. Así, el sincretismo religioso ha permitido preservar un ritual individualizado en lengua quechua con una figura equivalente a “estrellita de nieve” (“Qoyllur Riti”)  y que consiste en celebrar las bondades ofrecidas por la naturaleza de los glaciares andinos en una fecha que actualmente precede al Corpus Christi cusqueño (5) (6).

Referencias

(1) La Vigésima Conferencia de Cambio Climático culminó el 14 de diciembre en la ciudad de Lima, Perú. Renovando el intento para la reducción progresiva de emisiones de gases con efecto invernadero, se arribó a un acuerdo laxo según el cual cada Estado debería presentar sus compromisos de reducción durante un año, con vistas a la próxima Conferencia que sería celebrada en París a fines de 2015 y que sustituiría el Protocolo de Kyoto por un nuevo Tratado, el cual entraría en vigor a partir del 2020.

(2) El proyecto matricial es ejecutado por la OTCA mediante su Secretaría Permanente; en tanto el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) actúa en calidad de agencia del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (Global Environment Facility.GEF) que financia las actividades del mismo.

(3) Los últimos relevamientos han sido materia de una nota publicada en el diario El Telégrafo del Ecuador el 14 de diciembre de 2014. Un documento elaborado por Bolívar Cáceres que contiene datos comparativos para una serie histórica que culmina en el año 2010, es su “Actualización del inventario de tres casquetes glaciares del Ecuador”, preparado por el autor para una pasantía de investigación en el PREFALC y accesible por  Internet.

(4) El nevado Pastoruri experimentó durante los últimos años una disminución en el flujo de visitas por el “retroceso significativo de su masa glaciar”, según informó el diario El Comercio del Perú el 8 de julio de 2014 a través de la nota “El Pastoruri es hoy la ruta del cambio climático”.

(5) El diario El Comercio del Perú, en su edición del 3 de julio de 2013 hace referencia a esta festividad con las características de una caminata de peregrinación en la hoyada del cerro Sinanqara, a casi cinco mil metros de altura sobre el nivel del mar.

(6) La exposición anterior acerca del derretimiento de los glaciares andinos sintetiza un artículo difundido por el diario La Prensa de Nicaragua en sus secciones internacionales del 6 de diciembre de 2014; y por el diario Los Andes de Mendoza, Argentina, el 3 de diciembre de este mismo año, en ambos casos reproduciendo información de la agencia AFP.